El talento no necesita notas, necesita camino

El talento no se pierde por una mala evaluación; se pierde cuando nadie se involucra de verdad en su crecimiento.

Las personas no renuncian porque no las midan, renuncian porque no saben:
Qué sigue.
Qué les falta.
Ni qué decisiones reales las acercan al siguiente nivel.

La investigación de Katherine B. Coffman lo deja claro: cuando las conversaciones sobre carrera son escasas, ambiguas o tardías, la gente no se vuelve impaciente…
Se vuelve invisible y, cuando alguien se siente invisible, empieza a mirar afuera.

Pero aquí está el punto que incomoda: el camino no aparece porque lo diga un proceso, un manual de RH o un KPI bien intencionado; el camino se construye cuando alguien —un líder— se involucra de forma real y honesta en la trayectoria de otra persona.
No por cumplir.
No por calendario.
No por llenar formatos.
Sino por responsabilidad.

Desarrollar talento exige conversaciones incómodas:
“Esto sí te acerca, esto no.”
“Aquí estás listo, aquí todavía no.”
“Si quieres llegar ahí, necesitas vivir esto primero.”

Eso no siempre es cómodo, pero es profundamente leal; las empresas confunden feedback con desarrollo, creen que decir “vas bien” es acompañar… pero no lo es.

Acompañar es caminar con alguien, aunque no haya un proceso que lo exija ni un KPI que lo premie, porque una carrera no se construye con notas, se construye con dirección, involucramiento, verdad, y cuando alguien siente que hay un camino claro, alguien dispuesto a recorrerlo con él, la puerta de salida deja de ser una tentación.

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Calo García

Global leader in cultural and strategic transformation

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