Hay algo muy peligroso que empieza a pasar en algunas empresas.
Poco a poco se empieza a normalizar lo que no funciona, resultados malos que ya no sorprenden, estrategias que claramente no están funcionando, personas en puestos para los que todavía no están preparadas y sin darse cuenta, la organización entra en algo muy delicado.
Una espiral lenta de deterioro.
Lo curioso es que muchas veces el ambiente no parece alarmante, al contrario, las reuniones siguen, los reportes circulan, las presentaciones se hacen, todo parece normal, casi como si love is in the air.
Pero debajo de esa normalidad algo muy distinto está pasando, el negocio se está debilitando, como un paciente que empieza a desangrarse mientras en la sala todos siguen hablando con calma.
Ese día entendí algo que después he vuelto a ver muchas veces.
Las empresas rara vez colapsan de un día para otro.
Primero empiezan a normalizar lo que no funciona y cuando nadie se atreve a decirlo en voz alta… la espiral ya empezó.





